domingo, 19 de septiembre de 2010

¿Por qué tanta popularidad? VIII

Octava entrega de ¿Por qué tanta popularidad?, fragmento de Ramificaciones, libro de Hernán Zucchi, filósofo argentino. En esta oportunidad dos párrafos extensos para explicarlo como actividad o juego. (todas las entregas)

Continuación de Parte 7
Pasemos al campo de los juegos competitivos: “en el caso de los juegos competitivos se trata de lides de oposición diametral”. “La oposición de intereses (se refiere sobre todo al campo económico) es, como en la mayoría de los juegos de tablero y de cartas, total: lo que uno gana, lo pierden los demás… Sin embargo en la medida que juega con un contrincante con respecti al cual no se puede suponer errores o un menor conocimiento que el que él mismo posee y en la medida también que cada ganancia del uno significa la misma pérdida para el otro, la estrategia óptima es, simultáneamente, la menos favorable para el contrincante”.

A esta altura del trabajo el lector se preguntará qué tiene que ver todo esto con el fútbol. Pues bien, con algunas modificaciones, que vamos a especificar enseguida, el fútbol es también un juego estratégica. En primer lugar, se trata de dos equipos “que se oponen diametralmente” de tal modo “que lo que el uno gana lo pierde el otro”. Pero a diferencia de los otros juegos tipo económico no se trata de obtener una utilidad, pero sí de lograr el éxito máximo. Se trata de una acción teleológica, es decir, se persigue un fin escogiendo los mejor medios para obtenerlo. Pero a diferencia de la acción teleológica, que es solitaria, los jugadores de un equipo son once y han de tener en cuenta “que los contrincantes abrigan los mismos propósitos, pero en sentido contrario”. Por eso recibe el nombre de acción estratégica y no teleológica.

En el relator que dimos al comienzo, el atacante 1 tiene que superar con una gambeta al defensor 1, para poder pasarle la pelota al atacante 2, quien a su vez se enfrentará con el defensor 2. La jugada de fútbol, es entonces, colectiva. Supone que sólo se puede lograr el ansiado éxito, en primer lugar, si los jugadores se entienden entre sí y en segundo lugar, si saben eludir y superar las intenciones nada favorables de sus adversarios. En toda buena jugada existe una suerte de comunicación no verbal entre los jugadores mediante gestos corporales imperceptibles a sus adversarios que realiza cada jugador y, simultáneamente hace otros gestos enderezando a engañar a sus contrincantes, amagando, descaminando, en suma encubriendo las decisiones que tomará sorpresivamente de inmediato.
CONTINUARÁ
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