jueves, 22 de julio de 2010

SC 5: Bianchi y Macri se pelean

Las “tres patas” de los clubes pueden y suelen tener problemas. Dirigentes, jugadores y cuerpo técnico, representan al club desde diferentes puntos y es habitual que haya chispazos en los malos momentos. Pero en Boca nada es habitual e incluso en los buenos momentos ocurren sucesos anormales.

El 28 de junio de 2001, en el primer semestre Boca ganó la Copa Libertadores en la recordada final ante Cruz Azul por penales en La Bombonera. En el mismo semestre, salió tercero en el Clausura. Todo con Bianchi como técnico y sobre ruedas. Quedaban la Mercosur y el Apertura 2001, aunque sin dudas que el año ya estaba hecho. En septiembre, Mauricio Macri con su ojo empresario en un club, contrató a un japonés, Nahoiro Takahara, para marketing pura y exclusivamente.

Las máximas autoridades y el presidente, no tenían buena relación y Carlos no soportó algunas decisiones. Orlando Salvestrini era uno de los que más diferencias apaleaba y molestias le generaba al Virrey.

El jueves 20 de septiembre de 2001, el Xeneise fue eliminado de la Copa Mercosur tras perder con Universidad Católica. Eran horas complicadas, Serna declaraba “Yo sé cuando tocaremos fondo” y parecía que esos seis meses, el club los estaba regalando, porque en el Apertura marchaba 13º.

El sábado 22, el diario Olé publicó una nota que generó mucha polémica, porque los dirigentes creyeron que había un buchón entre ellos. Decía que Bianchi se iba a ir a fin de año y comentaba reuniones y momentos, supuestamente confidenciales. Además, aclaraba que la relación DT-presidente era buena, no así con el mencionado Salvestrini y Pompilio. “¿Cuáles fueron los detonantes? La intransigencia de los directivos en cuanto a refuerzos y, sobre todo, los manejos de los últimos días. Desde el Comité de Finanzas que encabeza Salvestrini, ayer hicieron circular la información de que Boca perdería ingresos por 1.700.000 dólares de acá a fin de año con respecto a lo que estaba presupuestado” entre otras cosas. E incluso señalaban la salida por el futuro, ya que Bianchi quería refuerzos y no creía a los juveniles capacitados para afrontar la Intercontinental y el 2002, como sí pensaban los dirigentes. La cuestión es que tres años y medio, hizo una relación muy tirante.

Pero lo peor no había llegado. El domingo 23, Boca venció por 6-1 a Lanús con gol de Takahara, sin embargo lejos de reinar la paz, el resultado fue una bomba de humo. Antes de sentarse a dar la conferencia de prensa, Carlos Bianchi le dejó un mensaje a Mauricio Macri explicándole su salida. Cuando se enteró el actual acusado por escuchas ilegales, irrumpió en la conferencia de prensa, ante la mirada atónita del Virrey.

El suceso fue bastante bizarro, con el pedido desesperado de Macri de explicaciones ("Pero tenés que dar una explicación, la gente de Boca lo merece. Si te vas por razones personales quiero que lo digas y si lo hacés por otros motivos, también quiero que se conozcan"), y una actitud bastante a la defensiva ("dije que no iba a hablar") por parte de Bianchi. La nota del día fue que se paró el entrenador y dejó sentado al presidente como novia que le pinta la cara a un cortejante.

“Tengo 52 años para que me digan lo que tengo que hacer” habría dicho la novia que se fue en auto con su mujer y sus nietos y estaba tan nervioso que tropezó varias veces. El cortejante, “...si gana la Intercontinental, el mérito es de él. Si la pierde, la culpa es nuestra. Así no va..." declaró molesto.

La relación agonizó y el verdadero perjudicado fue Boca. Perdió la Intercontinental, el entrenador nunca dio explicaciones y el 17 de diciembre se marchó tras ganarle 5-3 a Independiente, igualando el historial entre ambos clubes y con una ovación hacia él.

En diciembre de 2002, apenas un año después de su polémica salida, firmó el regreso. Macri le hizo la propuesta, aún enamorado de los años de gloria y Bianchi dijo que sí a cambio de 1.300.000 pesos al año y por tres temporadas. La decisión no fue fácil, ya que según muchos aseguran, Carlos se habría tomado su tiempo para hacerle pasar un mal momento al presidente y le exigió más plata sólo para hacerlo rabiar…

En el primer semestre ganó la Copa Libertadores en la recordada final vs. Santos y en el segundo se quedó con el Apertura y le ganó la Intercontinental al Milan por penales. En el primer semestre de 2004 y cumpliendo la mitad de su contrato, Bianchi renunció nuevamente tras salir segundo en el Clausura y perder la final de la Libertadores contra el Once Caldas. “Lo mejor para el club” dijo cuando partió casi lavándose las manos y sin querer recibir la medalla al segundo puesto. Ambos aceptaron la derrota y se dijeron responsables. Eso fue el 4 de julio de 2004 y la relación nunca más sería estrecha.

A comienzos de enero de 2009, Bianchi mediante una movida política fue elegido manager por Ameal y su dirigencia. El entrenador era Ischia, su ex ayudante y bajo la consigna de no destituirlo, tomó el cargo.

Los malos resultados continuaron, se fue Ischia, llegó Basile pero Boca quedó como un barco sin navío con Palermo y Riquelme tirando para lados opuestos. Cobrando un sueldo de dos millones de dólares al año por arreglar amistosos y mirar refuerzos, fue el eje de la polémica. “Desde afuera no se ve claro cuál es el rol de Bianchi. Me gustaba más como técnico que como manager, además tiene un contrato demasiado grande” dijo el Jefe de Gobierno porteño y respondió el manager a los pocos días: “Yo estoy preocupado como ciudadano por saber qué es lo que hace el jefe de Gobierno por los habitantes de la ciudad de Buenos Aires”.

Dos meses después, el 24 de noviembre de 2010, Bianchi renunció porque los dirigentes lo presionaron para que sea el DT ante la salida del sobrepasado Basile.
Boca, Bianchi y Macri. Una historia de tire y afloje, duelo de orgullos, señalada del éxito al fracaso.
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