lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Por qué ver el Boca-River de mañana?

Si aún desmoralizado, cansado o aburrido de tu equipo, no encontrás motivos para ver el Boca-River de mañana, acá te vamos a convencer.

1- Por ser el superclásico. Es el partido que nadie se quiere perder, el que convoca mayor cantidad de turistas y periodistas extranjeros. Históricamente representa el choque de dos clubes que tienen un mismo origen pero son los más importantes de la Argentina y de muchísima rivalidad. Desde el punto de vista del marco y la gente, es insuperable: es el partido que todos quieren ganar, que mueve multitudes y revienta las localidades.

2- Por Boca. El presente en cuanto al fútbol no es el ideal ni merece ser visto. Sin embargo, a horas del partido, puede llegar a modificar. La incertidumbre por el arquero y la línea defensiva (de tres o de cuatro) hacen esperar del once inicial del xeneize una sorpresa. Otro de los presentes será Juan Román Riquelme que continuará con su vuelta y el siempre presente en el marcador vs. River: Martín Palermo.

3- Por River. También llega golpeado y no invita por su gran fútbol. Sin embargo, se juega una final para continuar con el descuento de puntos en miras a salir de la promoción y el primer partido sin Ángel Cappa. Puede ser el comienzo de un nuevo proceso y los jugadores saben que de ellos depende. La actitud y la creación de jugadas serán decisivas. Uno de los que vuelve al primer equipo y suele ser importante en estos partidos, es Ariel Ortega.

4- Por Borghi. El Bichi llega al límite. Su Boca y su boca no están en su mejor versión y sin darse cuenta se comenzó a dar plazos hasta llegar a este punto. En una semana sumamente agitada, será interesante ver qué tiene planificado Borghi para un partido tan importante. Una derrota significaría la salida y el cierre de una

5- Por Jota Jota. El entrenador de River es otro que se juega grandes fichas. Perder significaría regresar a las divisiones menores sin pena ni gloria, mientras que ganar (o hasta empatar) podría servirle como un trampolín para quedarse al mando del primer equipo, por lo menos hasta Diciembre. Su estilo aún desconocido, también será una incógnita para conocer.
Imagen Olé
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