lunes, 11 de octubre de 2010

Independiente-Racing: dinámica de lo impensado



Dante Panzeri murió en 1978, pocos meses antes de que Argentina ganara el Mundial. Con su idea que luego llevó a un libro llamado “Fútbol, dinámica de lo impensado” pareció revelar algo que nadie sabía y que muchos descreen en la actualidad. Sin embargo, más de treinta años después, en el día perfecto –según el horóscopo- el 10/10/10, su teoría fue realzada y confirmada.

Independiente volvió a llegar a un clásico con la soga al cuello. Antonio Mohamed como entrenador a debutar y un rival que llegó engolosinado tras golear por 4-0 a Huracán, en un resultado excesivo. Como si fuera poco, de los últimos tres partidos, en dos recibió cuatro goles.

Racing fue superior en pasajes del partido, sin embargo, Hilario Navarro una y otra vez lo evitó. En el primer tiempo le tapó tres mano a mano a Gabriel Hauche, mientras que el rojo apenas era un cúmulo de jugadores en ataque que poco hacían por quebrar el mediocampo racinguista. Yacob intentaba ponerle ritmo al equipo mientras que de los rojos, sobresalían quienes más luchaban, ya que de juego, poco y nada. Báez se consagró con un cabezazo a contrapierna de De Olivera en el momento exacto: antes de que termine el primer tiempo. Entre lágrimas, se fue al vestuario y el local obtenía un premio algo generoso.

En el complemento, estuvo un poco más parejo, con chances claras para los dos. Fredes perdonó un mano a mano increíble y Rodríguez lo imitó con un zurdazo muy débil. Por el otro lado, asustaron Castromán y Bieler (ingresados), Torano y un cabezazo de Aveldaño con una tapada bárbara del arquero.

Y en esta dinámica de lo impensado, la respuesta más clara la tuvo el entrenador del rojo, pero curiosamente la dijo antes del partido, en La Última Palabra. Entre palabras más, palabras menos, dijo que encontró un equipo muy golpeado que encontraba en este partido una final. Que había muchos chicos del club que sentían una gran ilusión por ganar el partido y dijo que pidió dos cosas que no se negocian: “actitud y entrega”.

Por eso lo ganó Independiente. Porque Hilario Navarro dejó todo, porque los errores defensivos se vieron compensados con algunas patriadas o barridas exitosas, porque Godoy más que un perro fue un león, porque Cabrera y Mancuello cambiaron sus pésimos rendimientos por actuaciones aceptables cumpliendo en el medio (sin destacarse) y porque Parra y Silvera estuvieron dispuestos a luchar todas más allá de sus dolencias (Facundo en la mano, Andrés con anginas).

Racing tuvo algunas situaciones aisladas, nunca demasiada elaboración (su rival tampoco) y algunos jugadores pasaron desapercibidos como Lluy, Lugüercio, Hauche en el segundo tiempo y los ingresos de Bieler y Castromán, más allá de contar con una situación cada uno. Aveldaño fue uno de los pocos que se sintió golpeado, pero chocó con Navarro y luego poco pudo aportar desde el fondo. En desventaja le costó mucho proponer y probablemente lo psicológico haya influido. Pasaron once partidos desde el último triunfo de Racing. Esta vez, con uno de los peores Independiente de los últimos tiempos, no sólo mantuvo el invicto sino que con un triunfo. Si tuvieron que pasar más de treinta años para que algunos confirmen la teoría de Panzeri, ¿cuántos deberán pasar para que Racing le gane a Independiente?
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