lunes, 16 de agosto de 2010

Vélez es novedad por su constancia


No es novedad, pero tampoco puede pasarse por alto. Vélez es uno –si no el mejor- de los mejores equipos de la Argentina. Los motivos que le dan semejante rótulo no son el de haber ganado estas dos fechas o haber salido campeón hace ya bastante tiempo. Sino el de apostar a futuro, el de armar un proyecto serio y realista y mantener las pautas claras.

Christian Bassedas, flamante manager del club, maneja desde el anonimato los hilos futbolísticos y así como acertó en elegir a Ricardo Gareca, hoy se puede golpear el pecho diciendo que hoy ante All Boys todos sus suplentes habían salido de las inferiores del club, en las últimas camadas.

Lejos del discurso barato de “que jueguen los pibes”, va mechando a éstos con experimentados y de más rodaje. Cristaldo, seguramente titular indiscutido en algún otro club, es hoy una perlita sin explotar, llevándola despacio. Juan Manuel Martínez, de 25 años de edad y tras un periplo bastante extenso goza de la titularidad y de los mejores niveles de los delanteros de Argentina. Su compañero es Santiago Silva, que llegó de Uruguay y con pasos por Newell´s y Gimnasia y explotó en Banfield, pero el Fortín dueño del pase le agradece todos los fines de semanas, aquel año productivo.

Levantó la vara de nivel, es decir ahora apunta mucho más alto que tres o cuatro años antes. Fija en copas internacionales, tal vez esa sea su principal deuda y paradójicamente, una de sus primeras complicaciones. Con dos torneos por enfrentar, se deja seducir por el la competición del continente, y finalmente queda a mitad de camino en ambos.

El Tigre Gareca es uno de los grandes responsables del proyecto. Entendió a la perfección lo que debía hacer y lo cumple fecha tras fecha. Conformó un equipo sólido, con jugadores de primer nivel en todas las líneas y un mensaje sencillo pero efectivo. Sin el slogan ni la propaganda del Tiki-tiki, su equipo juega bien y es un ejemplo. Emiliano Papa se convirtió en uno de los mejores laterales izquierdos del país y se da la posibilidad de adelantarse y formar una línea de tres abajo y cuatro en el medio. O Martínez y Moralez que con sus movimientos e intercambios de posiciones, pueden ser enganches, mediapuntas, cambiar de lado, jugar por el medio; siempre girando sobre alrededor de su eje: Santiago Silva.

De este modo se pueden dar montón de ejemplos y situaciones de juego dignas de valoración. Pero lo más interesante pasa que por su esquema de inicio 4-3-1-2, rememora las mejores épocas de Carlos Bianchi en Boca, imponiendo un juego similar.

La política de las incorporaciones es otro ítem a remarcar. En este semestre, que tiene la posibilidad de reforzar la cantidad de jugadores que quisiera, incorporó solamente a dos. Augusto Fernández en lugar de Nicolás Cabrera en el sector derecho del mediocampo y a Fernando Ortíz, pensando en una posible venta a Europa de Nicolás Otamendi. Tendrá unas fechas más, Nico para revertir su imagen mundialista, pero su futuro está, -por las economías modernas- en el Viejo Continente. Dejó ir a Rodrigo López, a Leandro Caruso y a Rolando Zárate, dejando el puesto de centrodelantero con poco recambio aparentemente, pero confía en lo que tiene.

Ayer ante All Boys mostró todos sus atributos institucionales, llevados al campo de juego. Seriedad, profundidad, simpleza, orden para obtener la ventaja, y sufrir sobre el final, con el descuento y algo más, sin embargo teniendo el merecido premio de los tres puntos.
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