domingo, 18 de julio de 2010

Andrés Iniesta, soberbia precisión

Vida de un jugador europeo (vol. 3)

Lejos de antifaces, poderes especiales, estatuas en su honor, o actitudes soberbias, o altaneras, Andrés Iniesta mostró al mundo una nueva manera de ser ídolo. Su gol ante Holanda en la final del Mundial fue el cierre de una temporada casi perfecta para el gran jugador del Barcelona, un símbolo dentro como fuera del campo de juego para su equipo y país. Detrás de él, pasaron muchos años, sufrimientos y acciones destacadas, aquí su historia.

Nació el 11 de mayo de 1984 en Fuentealbilla, Albacete, al sur de Madrid, relativamente cerca de la capital. Su municipio es conocido por las salinas de las épocas romanas, aunque en la actualidad son mucho más gracias a quien fuera considerado personalidad ilustre. La importancia de Andrés en su municipio es tan grande que tiene una calle con su nombre en la zona céntrica.

A los ocho años entró en una prueba al club Albacete, aunque se le hizo muy complicado al principio. Iba al colegio, tenía que hacer un recorrido de cien kilómetros entre ida y vuelta y debía volver a clase. Quienes lo llevaban eran su padre o su madre, que se turnaban para cumplirle el gusto. Fanático de Michael Laudrup, hoy día tiene cosas muy parecidas del danés, quien vistiera la misma camiseta que actualmente lo hace Andrés. Su abuelo era dueño de un bar, en el que todos colaboraban y su padre era albañil.

A los doce años, y tras cuatro de esa rutina cansadora, Albert Benaiges, enviado del Barcelona lo vio jugar en el torneo infantil de Brunete y lo invitó a ser parte de las inferiores del Barça.

“Los primeros meses fueron un mar de lágrimas, tenía doce años y vivía a 500 kilómetros de mi ciudad, donde todo lo que me pasaba, lo compartía con todos” recordó de una de sus épocas más duras y sacrificadas. Vivió en La Masía, la casa donde entrenan y viven los jugadores de las divisiones menores del club de Catalnya.

Tiempo después, y con una marcada evolución, Andrés fue al Barcelona B, con 16 años y mucho camino por andar. Estuvo por dos temporadas y su familia, se trasladó a Catalunya, oficializando la compra. Tras esos dos años, Louis Van Gaal lo llamó y fue incluido en el plantel superior. Su participación en la selección ya era habitual, principalmente en el Sub-20, aunque fue campeón en el Sub-19 europeo y capitán del Sub-21.

Al mismo tiempo que hacía pie en primera, Juan Román Riquelme incursionaba en su fracaso europeo. Muchas veces quedando relegado por el jovencito, Román tuvo que marcharse del club sin pena ni gloria. Fueron dos temporadas las que tuvo que pasar Iniesta entre la filial y algunos partidos aislados. Aún no era la gran figura, ni mucho menos.

En su primer año como futbolista afirmado, fue una fija para las variantes de Rjkaard. En la mayoría de las veces fue suplente, sin embargo en 37 de los 38 partidos, disputó aunque sea un minuto. El juego y su protagonismo fue creciendo en el once del holandés. En 2006, cerrando la temporada 2005/06, ingresó en la parcial derrota de su equipo ante el Arsenal por la final de la Champions. Con uno más en cancha, y gracias a él y el ingreso de Belleti, pudieron dar vuelta el marcador y quedarse con una Champions después de muchísimos años. La frutilla del postre fue su convocatoria al Mundial 2006.

Estaba por llegar lo mejor de él, su destape. A principio de 2008 renovó su contrato y su cláusula de recisión pasó de 60 a 150 millones de euros. Seis meses después disputó la Eurocopa, que lo tuvo en el equipo ideal habiendo jugado todos los minutos del equipo campeón y un golazo de novela a Bélgica. “Cuando te hagas famoso y juegues en la selección recuerda quien te hizo la primera nota” recuerda siempre el crack a José Ramón de la Morena.
En esa temporada, el Barcelona ganó todo con Messi como principal figura, aunque el dúo Xavi-Iniesta –cada día más aceitado- como sus grandes hacedores de juego marcando el ritmo. Capaz de recuperar tanto como de distribuir y pasando al pie, el fútbol del equipo de Guardiola llegó y enamoró al mundo entero. “Yo trato de defenderme con él, sin pensar tanto en el quite” fue una de sus frases, aunque bien podría haber sido de cualquier defensor del sistema de juego.

Ganó Liga, Champions, Copa del Rey, Supercopa y Mundial de Clubes. En las semifinales de la Champions League, marcó el gol más importante del torneo con un zurdazo que se clavó en el ángulo ante el Chelsea y de visitante. Mejor, imposible. “Me da escalofríos sólo el hecho de pensar que podemos ganar tanto” expresó. Lamentablemente, unos meses después, el trajín le jugó una mala pasada y no pudo ser parte de la Copa de las Confederaciones por molestias musculares.

Amante de la Coca-Cola y los perros, le gusta la ropa de Zara, escuchar Estopa y sacar fotos. Dice que la mejor película es John Q y que el libro que más le gustó “La sombra del viento” de Carlos Ruiz Zafón, publicado en 26 idiomas y más de 10 millones de ejemplares vendidos. Está de novio con Anne, una chica que le permite mantener el perfil bajo como más le gusta. Le teme a los aviones como un niño y posee varias hectáreas en las que tiene un viñedo. “El vino está marcado a ser una de mis mayores motivaciones”.

La temporada 2009, comenzó con “un futuro negro” como expresó Guardiola, al ver que debían repetir lo hecho el año anterior. Afuera temprano en Copa del Rey, llegó a semifinales de la Champions League en la que perdió contra Inter, pero salió campeón de la liga en una carrera mano a mano contra el Real Madrid, batiendo récord de puntos ambos equipos. A pesar de no repetir la cantidad de títulos de un año antes, el equipo fue muy reconocido, por el fútbol que practica.
El mismo fútbol que juega la selección española, con la que Andrés dio un paso más hacia el altar de los especiales. Llegó a Sudáfrica 2010 golpeado, pero se arriesgó contra Suiza en el debut y perdió. Fue reemplazado y no estuvo contra Honduras, pero volvió ante Chile con un gol y no paró de jugar y hacer jugar. En octavos, cuartos y semifinales tuvo actuaciones destacadas, pero en la final ante Holanda, fue el mejor de su equipo a lo largo del partido y a cuatro minutos de ir a los penales, le puso un moño con un bombazo al palo derecho de Stekelenburg.

Además de marcar el gol del Mundial, ser elegido mejor jugador de la final, ser quien más faltas recibió y ser uno de los mejores del mundo y gran candidato al Balón de Oro de fin de año, Iniesta tiene tiempo para otras cosas. Hace un tiempo que incursionó con la tecnología y tiene Facebook (/andresiniesta), Twitter (@andresiniesta8) y web oficial http://www.andresiniesta.es/, aunque durante el Mundial fueron prohibidos por Vicente del Bosque. Es una de las caras más importantes de Nike Fútbol, participó en la campaña “Escribí futuro”, catalogada como mufa, pero al nacido de Fuentealbilla, no le llegó la mala suerte.
Así como gana cinco millones de euros por año en el contrato que lo liga al Barcelona hasta 2014, tiene una Fundación, junto a la Casa de Ronald Mc Donald. “Asumo que mi posición implica cierta responsabilidad social con el mundo que me rodea”.

“Cada año soy más completo” dijo una vez, algo que quienes ven fútbol podemos comprobar. Pero este superhéroe es diferente, no tiene poderes especiales ni antifaz, lo que tiene lo comparte y lo que se cree, es.

1 comentario:

Menú del día. dijo...

Me explicas eso del fracaso europeo de Riquelme?

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